miércoles, 6 de octubre de 2010

Carmen en el Liceo

Jueves 30

Imposible pegar ojo esta noche. El mal rollo que nos dejan las noticias de los altercados en el centro de Barcelona tras la jornada de Huelga General sólo podemos ahogarlo en disidentes gin-tonics que disipen la rabia contenida. Así que acabamos el jueves en La Candela cociditas como loros y perdidas en dulces maldades que nos roban el sueño.

Providencialmente abro el ojo a la mañana siguiente tras dos o tres horas de sueño justo para darme una ducha y salir pitando hacia el Tres Tombs donde he quedado con Diana para hacerme, por fin, con mi primer disco duro. Llego tarde, totaly empanada y sumida en un tráfico maligno que perdida en otros mundos se me había hasta olvidado
Una vez finalizada la transacción celebramos el placer consumista tomando una cañita revitalizadora, eso si, fatal tirada.

Volvemos a casa a hacer de anfitrionas del invitado de lujo que esta a punto de llegar, Xoan, un crítico de opera fan de la Pornoterrorista que viene a diseccionar el montaje de Bieito de Carmen de Bizet en el Liceo de Barcelona y que alegremente se lleva a Diana con él.
Recepción en el caótico salón de nuestro hogar con las sonrisas repuestas, subiendo serotonina con un sol esplendoroso, contando batallitas entre líneas y vinitos. Antes de salir a comer me ofrece una invitación de prensa para sumarme al sarao, se me encoje el corazón.
Con los nervios me tomo un par de gin-tonics mientras comemos,- además tengo falta de vitamina K y me lo ha recomendado mi sapientísima doctora para los tirones en los gemelos-, los tres al solete en la Candela bien regaditos de vino cortesía de Andy Clark.
A las cinco llegan los refuerzos en forma de María Perkances. Para cuando volvemos a casa estamos despendoladas.
Como vamos pegaditos de tiempo le cedemos el turno de ducha a Xoan mientras nos ponemos monas para tan insigne evento. Diana se planta un vestidazo largo putón ajustado y plateado con sus zapas de Leli Kelly blancas con ribetes plateados a juego, que sacó hace un par de meses de algún contenedor y que no sabe bien porque siempre pitan en el aeropuerto, en el bolso a juego mete una botella de vino, no vaya a ser que en las más de dos horas y media que dura la función nos deshidratemos. Yo me planto una camisa de chorreras sobre un vestido cinturón que medio disimula mis calzoncillos del Increíble Hulk, calcetines de rayas y botarrón. Y como las dos estamos cegatas perdidas, con la gafa rollito intelectual. Salimos de casa tarde y llegamos al Liceo por los pelos, lo justo para recoger las entradas, pasearnos fugazmente por el hall, hacer una excursión al espectacular baño de parapléjicos a atizarnos un lingotazo de vino y buscar nuestros respectivos asientos cada uno en una punta del teatro. A mi me toca correr con la acomodadora a falta de tres minutos del inicio, momento en que se cierran las puertas hasta el descanso con el fin del segundo acto.

Hace un calor de pelotas, me quito la camisa a la que empiezo a sudar, que creo es en el mismo momento en el que arranca la Obertura. Toma pelotazo. Se me ponen todos los pelos de punta, se me escapa el puño hacia arriba como si estuviera bailando tecno con la pierna disparada...nadie más se mueve en la sala salvo, claro esta, Diana, que tiene escandalizado a medio teatro con la cresta y los tatuajes. Como no sé muy bien de que va, -la opera es en francés-, y la pantalla de traducción, -por supuesto en catalá-, me la tapa una gloriosa pero desafortunadamente mal colocada lámpara rococó, no pilló muy bien la onda, me monto mi propia peli y me pierdo en detallitos. En un momento dado y tras la Habanera,-que siempre me recuerda el temazo de Olé-olé-, la cosa se desmadra y Carmen, -que esta echa un alegre put-on-, se quita las bragas tras pegarse un magreazo -con revolcón por el suelo incluido- con un señor vestido de militar. Desde los balcones anexos oigo a una señora escandalizada gritar: -ya basta!!!-, y me atiza un ataque de risa cuando aumentan los murmullos laterales.

Descanso. Salgo hacia fuera impactada perdida y no se como, acabó la primera en la sala que hace de bar, y me planto allí en medio a ver de que va el tema enseñando calzoncillo. Justo cuando estoy pensando en lanzarme implacable sobre el vino, -que seguramente habrá que pagar a pesar de que la entrada más barata cuesta 140 euros-, me llama Diana que procede a venir a buscarnos a mi y a Xoan para salir a fumar, excursión que de paso aprovechamos para montarnos un botellón en la esquina del Liceo, que andamos resecas.

Comentamos con Xoan los escandalizados gritos de las puretas y aburguesadas Cacatuas a la más mínima muestra de contacto carnal, -los opusinos que se sientan delante de Di les tapan los ojos a sus hijos para evitar contaminación-, el hieratismo general, las parafílias fetichistas de cada una, - Diana con Paco Ibañez y sus Lederones, yo y mis chavalas de casco alegre-, y la sabia palabra de nuestro crítico de opera particular durante esta noche

Cuando volvemos a entrar al Liceo vuelven a pedirnos la entrada para volver a pasarla por el escaner,-igual que cuando salimos-, la Pornoterrorista pasa los siguientes siete minutos tirada por los suelos vaciando el bolso en busca de la entrada todo ello supervisado por todas las tiketeras del Teatro y a escasos centímetros de los controles de acceso. Tras el momentazo se le ilumina el rostro y procede a sacarse la entrada de las tetas mientras grita alegremente, -en la pechuga nena!-, se me saltan las lágrimas...
Última excursión al baño y de vuelta a los asientos. Me asomo al foso, estoy cerquita.

Tercer acto, noche, luna llena, megatoro de Osborne, aparece un chaval, se empieza a despelotar, la escultura griega que es su cuerpo comienza a torear, se empalma, no puedo parar de aplaudir. Lo que a mi me parece una boda gitana,-reunión de contrabandistas-, irrumpe en escena, se sucede el jolgorio, el alcoholazo, el cancaneo...los lederones se empiezan a descamisar, tios buenorros por todas partes, chavalas desmelenadas...el toro que cae destruido a hachazos, me sumerjo emocionada incapaz de nada más.

Tras el desfile de rancio abolengo catalá en el que estamos encantadas de desentonar volamos felices hacia otros puertos.
Tomamos algo al salir, nos dan las cuatro de la mañana compartiendo batallitas...

Gracias Xoan, gracias Diana...ha sido toda una experiencia.

El sábado nit para compensar nos pegamos una noche de pachanga en las fiestas de la Barceloneta.
Semana de salvajes contrastes, yupiiiii!!!!

3 comentarios:

HelenLaFloresta dijo...

jajaja!!! vuelvo a reirme como cuando lo contaste en vivo y directo... esta sí es una experiencia para contar a tus holandesas.jajaja

Lubna Horizontal dijo...

Fue maravilloso nena, en breve mi crónica también, linkaré esta para que quede más completo, sólo faltará entonces la de Xoán, que digo yo que también tendrá algo que decir.

un besazo
Diana

Altheniar dijo...

Bueno, tras la insistencia de mi padre y su narración de los hechos. Di lectura a tu blog (que apareció en mi pc tras un asalto de mi padre a el xDDD).

En todo caso, divertida cronica, para que digan que la opera es aburrida. Con un publico así la diversión no tiene fin.